Oaxaca
Hace ya dos semanas que me fui a Oaxaca, en plan de ir a un compartimiento a un grupo de allá, el viaje un poco pesado pero todo bien, como yo esperaba me tocó manejar toda la noche, una camioneta la manejé desde Querétaro y hasta la salida de la cuidad de México a Pueble y ahí hicimos un cambio de chofer, yo me pasé a manejar la otra camioneta y en la que yo iba se la llevó otro alcohólico.
Algunas cosas padres que hicimos allá fue que nos llevaron a montar en caballos, a echar carreras en go-carts (o gocars?) no se como chingados se dice pero son esos carritos de motor de gasolina en pistas de concreto. El viernes nos fuimos a la playa, salimos del hotel a las 4 de la mañana, la idea era irnos temprano para estar el mayor tiempo posible pues solo ese día estaríamos en la playa. Una vez más me tocó manejar, 5 horas a través de la sierra, todo el camino es de curvas, montañas, en realidad la distancia es corta, solo 130 kilómetros, solo que por lo sinuoso del camino es lento. Cuando íbamos rumbo a la playa nos paramos como a las 7 e la mañana a hacer una escala técnica y yo sentí algo que no me gustó en los frenos de la camioneta, pro ai le seguimos.
Ya estando en la playa que se llama San Agustinillo, pasamos un día padre, tirados de panza en la arena y asoleándonos como lagartijas, rentamos tablas, e hicimos un paseo en lancha, a más de dos kilómetros mar adentro, nadamos con tortugas, las cuales fueron atrapadas por los chavos que nos llevaban, unas horas antes habían pasado tres ballenas (cachalotes) pero ya no las alcanzamos a ver, no nos toco ver delfines tampoco pero fue una experiencia pocamadre, esta dentro del mar y ver su inmensidad, sentirte cual vulnerable puede uno ser, si, uno que se dice ser muy chingón, ser el “mataveinte” o ser el “rompecatres” se te arrugan los Hernández cuando te dice el lanchero, “cuando se bajen a nadar con las tortugas, en el caso que llegué un tiburón, ustedes no pataleen, no se asusten que no hacen nada…”, el solo sentir como te sentirías bajar de la lancha sin chaleco salvavidas, imaginar seguir mar adentro hasta encontrar una isla o playa del otro lado del mundo, se ponen de poca madre las masturbaciones mentales, jejeje.
De regreso, antes de entrar a la sierra de nuevo la camioneta que yo manejaba se quedó sin frenos, valió madres.
Pensamos que solo era que estaba tirando el líquido de frenos y compramos 4 litros, asi nos fuimos; es verdaderamente estresante manejar en esas condiciones, pura pinche curva, voladeros a los lados, carretera de doble circulación y súper angosta, camioneta sin frenos, 15 alcohólicos bajo tu responsabilidad y dependiendo de una buena o mala maniobra tuya (asi piensa el pinche alcohólico, que es él quien va manejando… pendejo.), tener que rebasar trailers en esas condiciones. En el camino nos detuvimos como 6 o 7 veces a rellenar el depósito de líquido de frenos y al fin llegamos a Miahuatlan de nuevo, era como la 1 de la mañana. Cuando llegamos al hotel sucedió algo muy cabrón, de esas cosas que no vale la pena razonar, apenas llegamos adentro del estacionamiento, la camioneta tiró todo el líquido de frenos, hizo un charco de puro líquido y pues lo menos que puede hacer fue darle gracia al Jefe por habernos permitido llegar con bien y que no permitió que eso sucediera asi de drástico en la carretera.
El sábado por la mañana me puse a hacer cuentas y concluí que había dormido 9 horas en tres noches, por eso me sentía tan madreado, además que ya estaba pensando que de regreso me tocaría maneja de nuevo, toda la noche del domingo para amanecer lunes y asi fue.
En la fiesta del grupo de Miahuatlan hubo una exhibición de la Gelaguetza, me encanta verlo, además que me recuerda al profe, me gusta ver lo colorido de los vestuarios, escuchar los guapangos de Oaxaca, me gustó mucho de verdad.
El final todo salio bien, regresé un poco cansado pero satisfecho de haber podido a ese viaje.
Esta es una foto de la playita a donde estuvimos los alcohólicos.
Dicho está.
Pd. No se porque chingados estoy escribiendo esto, es más, siento que no esta siquiera bien redactado, además muy a destiempo, creo que ya esta valiendo madres, me quiere atrapar la pinche conmiseración de Diciembre y esta vez tengo miedo, no me gustaría romperme la madre drogándome de nuevo o bebiendo alcohol. Solo pido a mi creador fortaleza para no hacer una pendejada.
Vale madres…

