Abuela
Anoche recordaba cuando era niño, la primera vez que tengo memoria de haber ido al pueblo, tendría yo unos 5 años, llegábamos por una vereda a su casa y a medio camino la encontramos, llevaba a mis primos a la posada de la iglesia, nosotros nos fuimos con ella. De ahí en adelante muchas visitas, en una adolescencia, una juventud y en mi madurez, como disfrutaba yo ir a visitarle, el ambiente era muy pueblerino, oscuro por la noches sin luz eléctrica, cocinando con leña, muchas veces yo la hice de leñador, recuerdo las veces que monte en el burro, las mismas veces que caí del zopenco por no saberlo montar.
Cuantas reuniones familiares, nos juntábamos para ir a festejar su cumpleaños, todos los tíos, prácticamente todos los primos.
Dos o tres borregos en un hoyo, pa la “barbacha”, un puerco en carnitas pal recalentado, mole en cantidades casi industriales, arroz, ni se diga. Hasta 5 cajas de botellas de tequila, cajas de cerveza 30 y un garrafoncito de 25 litros de pulque pa que amarrara…
Música? Parecía que era lo único que no estaría muy bien, pues empezaba con un estereo, pero se ponía bueno cuando llegaban los primos de Nopala, un pueblito mas adelante, eran músicos y componían una banda de viento, pinches fiestas poca madre!!!!!!!, era la constante de las idas al pueblo.
A las 4 o 5 de la mañana, las tías nos andaban ofreciendo barbacoa recalentada o las primeras carnitas quesque “pa que se nos bajara lo cuetes…”.
Domingos por la mañana, el chiste era que entrara la primer cerveza, y de ahí pal real…
Eran excelentes oportunidades para poder ver a los tíos y los primos casi a todos en una sola ida a México, mas que las interminables parrandas que nos vivíamos allá.
Ella tan frágil, tan vulnerable cada vez mas, nos contaba sus historias de pueblo, sus vivencias, sus penas y sus alegrías alrededor de una fogata, de pronto sacaba de entre su mandil una armónica y la tocaba para nosotros, recuerdo como nos embobábamos escuchándole hablar y tocar mientras nosotros comíamos una deliciosos tamales, que hacían las tías para festejar la navidad, entre otras cosas.
Era el centro de atención, era el motivo por el cual se reunían los tíos en su casa muchas veces.
Anoche pensaba yo para mis adentros; “tal vez sea esta la última vez que vea a los tíos juntos”, pues estábamos en su velorio.
Casi igual que siempre, hubo mucho mole, menudo de borrego, cervezas, vino y para la última hora, llegaron los primos de la banda de viento, iban a cantarle “la puerta negra” como despedida, pues esa siempre fue su voluntad para cuando muriera.
Dentro de su caja, parecía dormida, una tranquilidad envidiable se notaba en su carita, tan menudita, tan frágil, tan vulnerable….
Padre, te pido le recibas en tu santo reino y le permitas contemplar la luz de tu rostro, te pido que no tomes en cuentas sus errores y que más bien consideres solo sus bondades, que perdones cuanta actitud haya tenido en vida que pudiera haber entristecido tu corazón. Permite señor que se reencuentre con el abuelo (si es asi, no vayas a dejar que la madrie de nuevo el cabrón eh?, jejeje) y que juntos gocen de la eternidad a tu lado.
Asi sea…
Dicho está.
Cuantas reuniones familiares, nos juntábamos para ir a festejar su cumpleaños, todos los tíos, prácticamente todos los primos.
Dos o tres borregos en un hoyo, pa la “barbacha”, un puerco en carnitas pal recalentado, mole en cantidades casi industriales, arroz, ni se diga. Hasta 5 cajas de botellas de tequila, cajas de cerveza 30 y un garrafoncito de 25 litros de pulque pa que amarrara…
Música? Parecía que era lo único que no estaría muy bien, pues empezaba con un estereo, pero se ponía bueno cuando llegaban los primos de Nopala, un pueblito mas adelante, eran músicos y componían una banda de viento, pinches fiestas poca madre!!!!!!!, era la constante de las idas al pueblo.
A las 4 o 5 de la mañana, las tías nos andaban ofreciendo barbacoa recalentada o las primeras carnitas quesque “pa que se nos bajara lo cuetes…”.
Domingos por la mañana, el chiste era que entrara la primer cerveza, y de ahí pal real…
Eran excelentes oportunidades para poder ver a los tíos y los primos casi a todos en una sola ida a México, mas que las interminables parrandas que nos vivíamos allá.
Ella tan frágil, tan vulnerable cada vez mas, nos contaba sus historias de pueblo, sus vivencias, sus penas y sus alegrías alrededor de una fogata, de pronto sacaba de entre su mandil una armónica y la tocaba para nosotros, recuerdo como nos embobábamos escuchándole hablar y tocar mientras nosotros comíamos una deliciosos tamales, que hacían las tías para festejar la navidad, entre otras cosas.
Era el centro de atención, era el motivo por el cual se reunían los tíos en su casa muchas veces.
Anoche pensaba yo para mis adentros; “tal vez sea esta la última vez que vea a los tíos juntos”, pues estábamos en su velorio.
Casi igual que siempre, hubo mucho mole, menudo de borrego, cervezas, vino y para la última hora, llegaron los primos de la banda de viento, iban a cantarle “la puerta negra” como despedida, pues esa siempre fue su voluntad para cuando muriera.
Dentro de su caja, parecía dormida, una tranquilidad envidiable se notaba en su carita, tan menudita, tan frágil, tan vulnerable….
Padre, te pido le recibas en tu santo reino y le permitas contemplar la luz de tu rostro, te pido que no tomes en cuentas sus errores y que más bien consideres solo sus bondades, que perdones cuanta actitud haya tenido en vida que pudiera haber entristecido tu corazón. Permite señor que se reencuentre con el abuelo (si es asi, no vayas a dejar que la madrie de nuevo el cabrón eh?, jejeje) y que juntos gocen de la eternidad a tu lado.
Asi sea…
Dicho está.

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